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¿Se
acabó la "luna de miel"
entre el cine colombiano y
su público?
de Julio Luzardo
El
cine colombiano ha tenido una gran constante en
su historia desde que se filmó la primer
película de largometraje, María,
en el año de 1922, la baja y poca rentabilidad
de sus producciones. El cine entre nosotros ha
sido más que todo un sueño quijotesco lleno de
anécdotas, sacrificios, frustraciones, mucho
dolor y pocas satisfacciones. Con la
intervención de gobierno a través de Focine en
los años '70, '80 y '90 del siglo pasado, se
lograron hacer varias películas significativas
dentro de la cinematografía nacional y se le
dieron posibilidades de trabajo a toda una
generación de cineastas que apenas estaban
aprendiendo y a otros que tenían una trayectoria
incipiente.
Con
la Ley 814 de 2003 se le volvió a dar "vida" al
cine, más acorde a las nuevas tecnologías y la
excelente infraestructura técnica y humana que
se ha ido creando desde finales de los años '80
gracias a la labor de las recientemente
inauguradas facultades
de cine y televisión del país y a los
afortunados que han podido estudiar estas
carreras en el exterior. Las nuevas
generaciones, con un "bagaje" técnico y cultural
mucho más profundo que el de sus antecesores,
han podido entrar a la realización
cinematográfica con mucha más experiencia,
"olfato" y talento innato que aquellos
"pioneros" que tuvieron que trabajar con las
uñas y poca plata para poder plasmar sus
imágenes en la pantalla grande.
Desde el 2003 se ha venido experimentando a
través del FDC (Fondo de Cinematografía) con el
sistema de "convocatorias" anuales en
Desarrollo, Guión, Realización, Postproducción y
Promoción, que han dejado un resultado muy
positivo desde el punto de vista de número de
películas exhibidas y del nivel
técnico/artístico de la mayoría de las
realizaciones. Han habido éxitos rotundos como
el de Soñar No Cuesta Nada
especialmente y de Paraíso Travel,
Satanás y Bluff, en
menor escala. Sin embargo, una gran mayoría de
las 45 películas estrenadas en este período no
han sido tan afortunadas y a pesar de haber
creado un pequeño "boom" que presagiaba grandes
expectativas para el cine colombiano, la
realidad se encargó de bajar a la tierra los
resultados de una política estatal triunfalista
que no ha querido hasta el momento evaluar lo
bueno, lo malo y lo feo de un grave problema que
salta a la vista.
La caída
de la taquilla en el 2007 y el 2008
En
el año 2007 se empezó a vislumbrar el descenso
de la taquilla de las películas colombianas a
pesar de contar con 4 películas que sobrepasaron
la barrera de los 400.000 espectadores, como
Bluff, Satanás, Esto Huele Mal y Muertos
de Susto. En el 2008 solamente Paraíso
Travel, con casi 900.000 espectadores, logró
levantar cabeza. El resto, con la excepción de
Perro Come Perro que tuvo casi 300.000,
quedaron por debajo de los 100.000 espectadores,
que no cubre los costos de lanzamiento y copias.
El mito
de la promoción por televisión
Con
los resultados en taquilla tan buenos del Canal
Caracol como los
de las películas de Dago García y las
promocionadas por RCN como Soñar No Cuesta
Nada, Bluff, Satanás, etc., se estaba
empezando a creer que la única manera de lograr
una taquilla por encima de los 300.000
espectadores era con una buena promoción por
televisión. Hasta ese momento las películas que
no contaban con televisión, tenían que
conformarse con mucho menos público. Sin
embargo, después de La Ministra Inmoral,
la promoción en televisión dejó de influir en la
toma de decisión para ir a ver una película
colombiana. Y en el 2008 está tendencia se fue
acentuando paulatinamente hasta llegar al caso
de La Milagrosa, una película de la que
se esperaba muchísimo, especialmente por las
buenas escenas de acción, buena crítica y una
excelente campaña de televisión. A pesar
de todos estos detalles importantes, la película
fue un fracaso en la taquilla al no responder a
las expectativas de sus productores. Y este fracaso
fue seguido inmediatamente por otros dos casos
muy parecidos, los de Te Amo, Ana Elisa y
Los Actores del Conflicto, que también
contaron con buenas campañas televisivas, pero
fallaron con el público. De todas formas,
quedaba la duda de si la culpa se debía a
películas que no le gustaron al público y no
exactamente por
las campañas televisivas. A finales del 2008 e
inicios del 2009 se pudo hacer una evaluación
mucho más contundente entre las películas
Nochebuena y El Man, que obtuvieron
taquillas muy parecidas, de alrededor de los
20.000 espectadores en los primeros días. Ambas
son comedias, dirigidas a un público más o menos
familiar, con clasificación de 7 años y Todos
respectivamente, pero hasta allí llega la
similitud. Nochebuena no tenía campaña
televisiva, y El Man tenía una de las
mejores que ha hecho hasta ahora el Canal RCN y
ambas tuvieron el mismo resultado con el
público. Por lo menos por ahora, se puede decir
con toda tranquilidad que la publicidad en
televisión NO afecta la decisión del público si
la película no es llamativa.
El mito
de las copias de exhibición
Desde hace algunos años, con la proliferación de
las llamadas salas multiplex, los distribuidores
han ido alimentando socarronamente el mito de
"más copias, más taquilla", ya que eso les
facilita de alguna manera su labor al no tener
que rotar una misma copia por varias pantallas a
la vez. Siguiendo el ejemplo de las grandes
películas de Hollywood, el cine colombiano ha
copiado mansamente esta norma bajo las
esperanzas de lograr más entradas para sus
películas. Desde luego que ninguna película
colombiana ha llegado al número demencial de más
de 100 copias, que es lo acostumbrado para un
"gran" estreno de Hollywood, pero sí han llegado
hasta las 70 y 80 copias, que significan una
inversión cercana a los mil dólares por copia,
sin contar fletes y gastos de aduana. Ahora se
está viendo claramente el gasto inútil y el
error tan grande de esta política con películas
que no llenan las expectativas de sus
entusiastas y soñadores productores. Un ejemplo
reciente son las películas Nochebuena y
El Man con más o menos 70 y 80 copias
respectivamente. Ante el fracaso comprobado de
ambas películas, la mayoría de estas copias se
retiraron de los teatros después de la primer o
segunda semana ya que sus entradas por taquilla
ni siquiera cubren el costo de su elaboración.
Algunas de estas películas han empezado a llenar
las escasas bodegas del Patrimonio Fílmico
Colombiano ya que solo en muy pocos casos existe
exhibición en otros países latinoamericanos
donde estas copias se pueden volver a utilizar.
Aún en los casos de películas muy "especiales"
como Yo Soy Otro y PVC-1, se les
ha exigido 25 copias, que son 20 más de las
estrictamente necesarias porque estas películas
eran para exhibir en una sola sala por ciudad y
con un tratamiento de acuerdo a su estilo de
película especializada. Ese tipo de exhibición
solo lo conocen los distribuidores de cine
independiente como Cineplex, Cinemac y Babilla,
que se defienden en el país con una o dos copias
máximo. Obviamente, en estos casos se puede
decir "menos copias, menos costos, más
posibilidades de ganancia"...
¿La
baja taquilla se debe a malas películas?
La
experiencia nos enseña que toda película, buena
o mala, tiene sus hinchas y sus detractores. Lo
mismo pasa con el cine colombiano. Muchos
críticos y cineastas dicen que la baja taquilla
se debe a malas películas y a la vez rescatan como
las mejores películas del año a Yo Soy Otro
y PVC-1, que a la postre fueron dos de
las 4 películas colombianas con más baja taquillas del año
al no lograr más de 6.000 espectadores cada una. Las películas
anuales de Dago García, enfocadas directamente
al gusto popular familiar, siempre han tenido
buena taquilla a pesar de malas críticas, con
excepción de un año que decidió cambiar la
fórmula ganadora con la película La Esquina,
que resultó "perdedora". Este año pasado, con Ni te
Cases ni te Embarques, una película
altamente comercial y "taquillera", con todos los elementos
supuestamente necesarios para el éxito, sólo recuperó un 50%
de los esperado a pesar de tener una excelente
promoción por el Canal Caracol. Así mismo son
los casos de La Milagrosa y Los
Actores del Conflicto, consideradas buenas
películas por críticos y cineastas, pero que
también fallaron a la hora de la verdad en la
veleidosa taquilla. Así que películas
supuestamente buenas, las de buena
crítica, las familiares "populares", y no
necesariamente "las malas", son
también en parte
causantes del desencanto del público colombiano
con su cine. A la larga, y sin ninguna pasión
política, ni "buenas" ni "malas" cumplen
ahora con las
expectativas del espectador nacional que es el
que tiene que meterse la mano al dril al momento
de decidir cuál película ver. Sinceramente, el panorama no es
muy prometedor para aquellos jóvenes cineastas
que creen que el cine se lo inventaron ellos ayer...
¿Qué
nos espera para el 2009?
Según
Claqueta, el boletín
electrónico semanal para el sector
cinematográfico que publica la División de
Cinematografía del Ministerio de Cultura, hay
por lo menos 24
películas de largo metraje que están
haciendo "cola" para estrenarse este año. Sin
pretender predecir las posibilidades de público
para estas películas ya que el cine es una
lotería, sólo dos de ellas, Del
Amor y Otros Demonios del libro de García
Márquez y Sin Tetas No Hay Paraíso de
Gustavo Bolívar, tienen un público medianamente preasegurado,
que puede significar buena taquilla a pesar de
tener el mal agüero de las obras de García
Márquez, que siempre han sido perdedoras en las
taquillas de cine y de la sobre-exposición o
saturación del
libro de Bolívar, que ya se ha visto una vez en
televisión con una buena puesta en escena de
Caracol y en un "remake" de
RTI/Telemundo que da vergüenza. El resto de las
películas se la tienen que pelear a puño limpio
con la variada selección que nos viene
normalmente de Hollywood, del resto del mundo y
una cartelera abultada de cine colombiano de
dudosa procedencia que a veces hace más
daño que bien.
Las
convocatorias,
¿premio
o castigo?
Se
supone que la Ley 814 fue creada para "fomentar"
la industria cinematográfica en todos sus
niveles de creación, realización y exhibición.
En el mejor de los casos, el FDC le estaba
regalando a cada productor premiado desde un 25
a un 40% del costo de una película normal y el
productor financiaba el saldo con inversionistas
que se acogían a unos descuentos tributarios o
se arriesgaban a las eventuales e inciertas
entradas por taquilla. Hasta cierto momento y
dentro de taquillas que subían a más de los
200.000 o 300.000 espectadores, este esquema
permitía que el productor tuviera unas buenas o
medianas posibilidades de recuperación y de
pronto una ganancia sobre la inversión. Pero en un
escenario diferente, más o menos lo que está
sucediendo ahora con la caída vertical de la
taquilla de las películas colombianas, el riesgo
es tan grande que un premio de Realización es
casi un castigo ya que obliga a los productores
colombianos a una
quiebra prácticamente asegurada.
¿Este
será el momento preciso para replantear la
formula de las convocatorias de cine y del
dudoso "fomento" del FDC?
julioluzardo@enrodaje.net
Comentarios de nuestros lectores:
Diciembre 11, 2009
Nombre: Juan
Correo Electrónico:
juan.falla@gmail.com
Muy buen análisis. Definitivamente es una
cortina de humo que hacer películas en
Colombia es un buen negocio.
Especialmente por esos presupuestos que se
estan manejando, no hay derecho que algunos
productores se consigan 2 o 3 millones de
dolares para hacer una película, el mercado no
da para que una producción de ese presupuesto
de ganancias.
Y
no hay derecho a que en Colombia una película
de bajo presupuesto sean mil millones de
pesos.
Mayo 20, 2009
Nombre: Andrés
Arévalo
Correo Electrónico:
elhombrealado@gmail.com
Creo que el problema del cine colombiano es
que sigue deleitándose mostrando los mismos
temas monótonos que hartan al público y que
realmente sólo le interesan a sus creadores
ya los productores que invierten en dichas
producciones.
Es una pena que el cine colombiano no quiera
salirse del desgastado tema del narcotráfico y
las tramas aburridas que sólo muestran lo peor
de nuestra sociedad.
Paradójicamente las películas que mas taquilla
han arrojado desde los principios de nuestro
cine han sido películas que han mostrado el
lado humano de los colombianos y me refiero a
la versión de "María" de la obra de Jorge
Isaacs y "La estrategia del caracol" de Sergio
Cabrera donde los personajes no tienen que ser
necesariamente el colombiano torcido, bruto,
que todo le sale de chepa, sino el personaje
universal que siente lo que sentiría alguien
en Colombia, o en China, o en Irlanda donde
todas son culturas diferentes.
A
eso agreguémosle el agravante de las pésimas
campañas publicitarias con copys tan absurdos
como: MIRELA PARA QUE DECIDA SI LA ODIA... o
EL MAN EL SUPERHEROE NACIONAL (que no sé cómo
a alguien se le ocurre hacer semejante
ridiculez)
En conclusión tenemos un cine colombiano que
nació muerto, sin industria, sin público. Y
los apoyos a la producción son para películas
donde sólo muestra lo peor de nosotros como
sociedad. Seguimos encontrándole un gusto a
miserabilizarnos en la pantalla grande.
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